La
ciudad es como un cáncer que no deja de crecer y de reproducirse. En
un inicio la ciudad representaba un centro pequeño a comparación de
la vasta superficie que ocupaba el campo. El 'progreso' ha implicado
que la ciudad crezca en detrimento del sector agrícola y, en
general, de la naturaleza. La tendencia mundial sigue siendo a la
descampesinización: el abandono masivo del campo, y la migración a
la ciudad.
Desde
el siglo pasado, la ciudad de México no ha dejado de crecer
desmesurada y arbitrariamente. La ciudad ha engullido a pueblos
enteros y ha transformado radicalmente el paisaje: vastas zonas de
cultivo y de tierras fértiles las ha convertido en planchas de
cemento, en casas-habitación, en edificios y en vialidades.
Asimismo, la ciudad requirió que el lago -ese lago sobre el cual se
erigía la majestuosa Tenochtitlan- se secara y que los numerosos
ríos se convirtieran en drenajes. El crecimiento explosivo de la
ciudad de México no sólo provocó que la mancha urbana se
extendiera a zonas agrícolas del Distrito Federal sino a varios
municipios del estado de México. Ahora, lejos de que el gobierno
frene y ponga un alto al crecimiento de la zona metropolitana de la
ciudad de México lo sigue alentando, abonando el terreno para que se
produzca un desastre mayúsculo. Ahora, esta ciudad -hambrienta y
siempre insatisfecha- se dispone a devorar al estado de Hidalgo.
En
tan solo 10 años los municipios de Hidalgo cercanos al estado de
México (Tizayuca, Tolcayuca, Villa de Tezontepec y Zapotlán) se han
transformado brutalmente debido a la presión que ejerce la ciudad y
su zona metropolitana. Tizayuca es el caso más impresionante: en 5
años ha duplicado su población. En el 2005 se registraron 56 mil
573 habitantes; en el 2010, 97 mil 461. El crecimiento de la
población se explica por la migración. Miles de personas -en su
mayoría provenientes del Distrito Federal y del estado de México-
han llegado masivamente a vivir a Hidalgo. Un alto porcentaje de la
migración es inducida por empresas que les ofrecen a sus
trabajadores viviendas 'cercanas' al Distrito Federal, lugar en donde
laboran. De la noche a la mañana han surgido ciudades dormitorio. Se
han construido numerosos fraccionamientos por constructoras aliadas a
los políticos en turno y en ocasiones dichos fraccionamientos no
cuentan ni con los servicios básicos ni con los permisos de
construcción correspondientes. Las estadísticas nos dejan ver la
dimensión del fenómeno de la migración: en el año 2010 se
registró que el 66.3 por ciento de la población de Tizayuca es
migrante; 55.6 por ciento en Tolcayuca; 19 por ciento en Villa de
Tezontepec; y 20.8 por ciento en Zapotlán de Juárez.
Un
caso digno de mención es el municipio de Tizayuca, el cual tiene el
crecimiento demográfico más acelarado. Según la Cámara Nacional
de la Industria de la Construcción (CANADEVI) existe un gran número
de fraccionamientos y desarrolladores piratas en Tizayuca, situación
que pone en riesgo el patrimonio de las familias, pues adquieren
lotes sin condiciones legales. Por otra parte, se han creado
asentamientos irregulares alrededor de la cuenca lechera de Tizayuca,
donde diariamente se producen más de 1,500 toneladas de estiércol
que se depositan al aire libre, creando así un foco de infección.
Uno
de los mayores problemas asociados al crecimiento urbano es la
disminución de la permeabilidad del suelo, lo que influye
negativamente en la recarga de los acuíferos. Además, el desarrollo
urbano y la industria provocan una severa contaminación. En los
municipios de Hidalgo no existe una infraestructura adecuada para el
tratamiento de las aguas residuales. Los asentamientos humanos
también se han visto afectados. Inclusive ciudades como Pachuca
sufren de un importante desabasto de agua pues gran parte del recurso
se destina a la ciudad de México. Debido a la demanda de agua de la
ciudad de México, se ha incrementado la extracción de este recurso
en la cuenca baja mediante numerosos pozos.
El
crecimiento urbano desordenado también provoca un gran problema de
generación de basura. Los municipios no cuentan con sitios
para la disposición final adecuada de los residuos. Los municipios
cuentan únicamente con tiraderos a cielo abierto, provocando una
grave contaminación del suelo y agua, así como contaminación
visual y malos olores. Por sólo citar un ejemplo, en Tizayuca se
producen 30 toneladas al día de residuos sólidos y el tiradero
municipal, ubicado al oeste de la cabecera municipal, es un foco de
infección.
En
ninguno de los municipios de Hidalgo afectados por el crecimiento de
la mancha urbana de la ciudad de México existe infraestructura para
el tratamiento de las aguas negras que se producen en los
asentamientos humanos. Las aguas negras se mezclan con las aguas
pluviales y se descargan al sistema de drenaje que va a parar a
barrancas y escurrimientos, que finalmente desembocan al río Pánuco.
Las industrias no sanean sus aguas. El caso más alarmente,
nuevamente, es el municipio de Tizayuca. Ahí las descargas del
drenaje y de los residuos químicos de empresas van a parar al río
de Las Avenidas, el cual cruza el centro histórico de la cabecera
municipal.
Próximamente
se avecina un nuevo problema en la región: la construcción de un
aeropuerto internacional en el municipio de Zapotlán. Se trata de
ese mismo aeropuerto que no pudieron construir en San Salvador
Atenco. El proyecto es promocionado como un eje de modernización
pero sellará el destino de la región como una zona urbana,
devastando así los ríos, las zonas agrícolas y la vegetación. De
igual forma, la población perderá su autosuficiencia agrícola y
ganadera.




























