jueves, 11 de octubre de 2012

La zona metropolitana del valle de México devora Hidalgo


La ciudad es como un cáncer que no deja de crecer y de reproducirse. En un inicio la ciudad representaba un centro pequeño a comparación de la vasta superficie que ocupaba el campo. El 'progreso' ha implicado que la ciudad crezca en detrimento del sector agrícola y, en general, de la naturaleza. La tendencia mundial sigue siendo a la descampesinización: el abandono masivo del campo, y la migración a la ciudad.

Desde el siglo pasado, la ciudad de México no ha dejado de crecer desmesurada y arbitrariamente. La ciudad ha engullido a pueblos enteros y ha transformado radicalmente el paisaje: vastas zonas de cultivo y de tierras fértiles las ha convertido en planchas de cemento, en casas-habitación, en edificios y en vialidades. Asimismo, la ciudad requirió que el lago -ese lago sobre el cual se erigía la majestuosa Tenochtitlan- se secara y que los numerosos ríos se convirtieran en drenajes. El crecimiento explosivo de la ciudad de México no sólo provocó que la mancha urbana se extendiera a zonas agrícolas del Distrito Federal sino a varios municipios del estado de México. Ahora, lejos de que el gobierno frene y ponga un alto al crecimiento de la zona metropolitana de la ciudad de México lo sigue alentando, abonando el terreno para que se produzca un desastre mayúsculo. Ahora, esta ciudad -hambrienta y siempre insatisfecha- se dispone a devorar al estado de Hidalgo.

En tan solo 10 años los municipios de Hidalgo cercanos al estado de México (Tizayuca, Tolcayuca, Villa de Tezontepec y Zapotlán) se han transformado brutalmente debido a la presión que ejerce la ciudad y su zona metropolitana. Tizayuca es el caso más impresionante: en 5 años ha duplicado su población. En el 2005 se registraron 56 mil 573 habitantes; en el 2010, 97 mil 461. El crecimiento de la población se explica por la migración. Miles de personas -en su mayoría provenientes del Distrito Federal y del estado de México- han llegado masivamente a vivir a Hidalgo. Un alto porcentaje de la migración es inducida por empresas que les ofrecen a sus trabajadores viviendas 'cercanas' al Distrito Federal, lugar en donde laboran. De la noche a la mañana han surgido ciudades dormitorio. Se han construido numerosos fraccionamientos por constructoras aliadas a los políticos en turno y en ocasiones dichos fraccionamientos no cuentan ni con los servicios básicos ni con los permisos de construcción correspondientes. Las estadísticas nos dejan ver la dimensión del fenómeno de la migración: en el año 2010 se registró que el 66.3 por ciento de la población de Tizayuca es migrante; 55.6 por ciento en Tolcayuca; 19 por ciento en Villa de Tezontepec; y 20.8 por ciento en Zapotlán de Juárez.

Un caso digno de mención es el municipio de Tizayuca, el cual tiene el crecimiento demográfico más acelarado. Según la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción (CANADEVI) existe un gran número de fraccionamientos y desarrolladores piratas en Tizayuca, situación que pone en riesgo el patrimonio de las familias, pues adquieren lotes sin condiciones legales. Por otra parte, se han creado asentamientos irregulares alrededor de la cuenca lechera de Tizayuca, donde diariamente se producen más de 1,500 toneladas de estiércol que se depositan al aire libre, creando así un foco de infección.

Uno de los mayores problemas asociados al crecimiento urbano es la disminución de la permeabilidad del suelo, lo que influye negativamente en la recarga de los acuíferos. Además, el desarrollo urbano y la industria provocan una severa contaminación. En los municipios de Hidalgo no existe una infraestructura adecuada para el tratamiento de las aguas residuales. Los asentamientos humanos también se han visto afectados. Inclusive ciudades como Pachuca sufren de un importante desabasto de agua pues gran parte del recurso se destina a la ciudad de México. Debido a la demanda de agua de la ciudad de México, se ha incrementado la extracción de este recurso en la cuenca baja mediante numerosos pozos.

El crecimiento urbano desordenado también provoca un gran problema de generación de basura. Los municipios no cuentan con sitios para la disposición final adecuada de los residuos. Los municipios cuentan únicamente con tiraderos a cielo abierto, provocando una grave contaminación del suelo y agua, así como contaminación visual y malos olores. Por sólo citar un ejemplo, en Tizayuca se producen 30 toneladas al día de residuos sólidos y el tiradero municipal, ubicado al oeste de la cabecera municipal, es un foco de infección.

En ninguno de los municipios de Hidalgo afectados por el crecimiento de la mancha urbana de la ciudad de México existe infraestructura para el tratamiento de las aguas negras que se producen en los asentamientos humanos. Las aguas negras se mezclan con las aguas pluviales y se descargan al sistema de drenaje que va a parar a barrancas y escurrimientos, que finalmente desembocan al río Pánuco. Las industrias no sanean sus aguas. El caso más alarmente, nuevamente, es el municipio de Tizayuca. Ahí las descargas del drenaje y de los residuos químicos de empresas van a parar al río de Las Avenidas, el cual cruza el centro histórico de la cabecera municipal.

Próximamente se avecina un nuevo problema en la región: la construcción de un aeropuerto internacional en el municipio de Zapotlán. Se trata de ese mismo aeropuerto que no pudieron construir en San Salvador Atenco. El proyecto es promocionado como un eje de modernización pero sellará el destino de la región como una zona urbana, devastando así los ríos, las zonas agrícolas y la vegetación. De igual forma, la población perderá su autosuficiencia agrícola y ganadera.