martes, 25 de septiembre de 2012
viernes, 21 de septiembre de 2012
Hacia la segunda convención: apuntes para la discusión
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Hace unos cuantos días Pablo González Casanova advertía en un mensaje leído en la Conferencia Sindical Nacional sobre la desastrosa realidad del país y sobre los peligros que amenazan a la nación. Es una larga y difícil tarea hacer un recuento minucioso de los problemas nacionales pero los que sobresalen a juicio del sociólogo son los siguientes: la bajísima inversión en la educación y en la investigación científica y humanística, la crisis del sistema político, el despojo del territorio por parte de corporaciones, el asedio a las comunidades indígenas, la depauperización del campesinado, y la desregulación de las condiciones laborales. A estos problemas, le podríamos añadir la crisis humanitaria por la que atraviesa el país a raíz de la supuesta guerra con el narcotráfico: miles de muertes, desapariciones forzadas y violaciones a los derechos humanos.
En su lúcido mensaje, González Casanova nos advierte también sobre el peligro del endeudamiento que acecha al país. México está contrayendo deudas para financiar la militarización del país y para importar ¡maíz y petróleo! En cualquier momento podría estallar una crisis económica similar a la de Grecia o España. Ante esta situación, llama a que todas las organizaciones se unan en un frente común. “Es necesario unirse en torno a un proyecto de lucha por la soberanía nacional, por los recursos nacionales y por los derechos sociales, culturales, políticos y económicos que los gobiernos neoliberales les han ido conculcado y que pretenden seguirles arrebatando, con un partido de Estado disfrazado de varios partidos con distintos nombres y la misma política de recolonización de México.”
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En la Convención Nacional que se llevará a cabo los días 22 y 23 de septiembre en Oaxaca no se lucha contra la imposición de un producto televisivo. Los medios masivos de comunicación habían trabajado desde años atrás para fabricar la percepción social de que un candidato era el puntero y el ganador indiscutible de la contienda electoral. No, no se trata de Peña Nieto. Se lucha en contra de un sistema que produce injusticia, miseria y dolor tanto en la naturaleza como en los seres humanos. En este caso, por tanto, es significativo acordar fechas para hacer paros, huelgas generales (si las condiciones nacionales lo permiten), manifestaciones, marchas, etc... Pero el objetivo es llegar a acuerdos profundos que busquen coordinar acciones a mediano y largo plazo y que busquen coordinar a las diversas organizaciones.
En el caso de la Convención celebrada en Atenco se llegó al consenso de retomar la demanda medular del movimiento #yosoy132, es decir, la democratización de los medios de comunicación. Otro de los consensos emanados de la Convención es que las reformas neoliberales (laboral, hacendaria, energética y de seguridad social) son la punta de lanza de este sistema y, por lo tanto, hay que detenerlas. En esta coyuntura es apremiante frenar la reforma laboral. Esta reforma pretende legalizar la subcontratación, lo cual permitiría al patrón evadir sus responsabilidades y cumplir únicamente con derechos mínimos hacia los trabajadores. La figura del subcontratista es simplemente un espejismo que permite que el verdadero beneficiario del trabajo se deslinde de cualquier relación con el trabajador. Por otra parte, se afecta al fisco y al sistema de seguridad social.
La reforma laboral también posibilita la contratación por horas, suprimiendo los derechos de antigüedad y las prestaciones. Además, responsabiliza al trabajador por la lentitud de los juicios laborales. Evidentemente, la responsabilidad de la ineficiencia de los juicios recae en el Estado. Generalmente, este tipo de juicios se tardan en resolver 5 años. Sin embargo, se pretende poner un límite de un año para el pago de los salarios caídos. Esta medida incrementaría el número de despidos injustificados. Adicionalmente, la reforma suprime el reducido espacio de contratación colectiva, posibilitando al patrón elegir qué sindicato representa mejor los intereses de los trabajadores. En suma, se trata de la subordinación del Estado a los intereses empresariales.
En México es alarmante la cantidad de connacionales que han tenido que migrar porque no tienen trabajo, especialmente en el campo. La cifra de subempleados que no gozan de prestaciones ni de seguridad social también es preocupante. Aunado a estos dos fenómenos, tenemos que sumar la cifra de desempleo. Como si no fuera suficiente esta situación, ahora se cierne sobre los hombros de los trabajadores y de los jóvenes la amenaza de esta reforma, que representa un auténtico retroceso a las conquistas laborales. Tener un trabajo digno es condición para tener acceso a la alimentación, la salud, la vivienda, la recreación; en suma, un trabajo digno es condición para tener una vida digna.
Justo este tipo de demandas son las que tenemos que impulsar en la Convención. Adicionalmente, nos gustaría la llamar la importancia sobre otra propuesta enunciada por José Antonio Vital, miembro de la Alianza de los Trabajadores de la Salud y Empleados Públicos. En este contexto en el que se invoca a la ‘democratización de los sindicatos’, José Antonio hace referencia a la democratización del país la cual implica la democratización de las organizaciones sociales, los sindicatos y, en particular, las instituciones. Es necesario que los jubilados participen en la definición de sus instituciones, que los estudiantes puedan participar en las decisiones y en la forma de gobierno de las instituciones de educación superior. Por poner sólo un ejemplo, es inconcebible que la UNAM siga teniendo una forma de gobierno colonial en pleno siglo XXI…
***
Estas ideas sueltas que hemos dejado en el aire nos dejan ver la complejidad de la situación nacional. Nuestra tragedia no consiste en tener unas elecciones falsas ni en tener a un presidente impuesto –como los partidos de pseudoizquierda nos quieren hacer ver. Nuestra tragedia consiste en no tomar las riendas de nuestro propio destino y en delegar la política a los mismos de siempre, en dejar que los ‘políticos’ tomen decisiones tan importantes que afectan nuestras vidas y las de las próximas generaciones. Hoy más que nunca es necesario generar propuestas, discutirlas y llegar a consensos. Hoy más que nunca es necesario construir una democracia real.
Hace unos cuantos días Pablo González Casanova advertía en un mensaje leído en la Conferencia Sindical Nacional sobre la desastrosa realidad del país y sobre los peligros que amenazan a la nación. Es una larga y difícil tarea hacer un recuento minucioso de los problemas nacionales pero los que sobresalen a juicio del sociólogo son los siguientes: la bajísima inversión en la educación y en la investigación científica y humanística, la crisis del sistema político, el despojo del territorio por parte de corporaciones, el asedio a las comunidades indígenas, la depauperización del campesinado, y la desregulación de las condiciones laborales. A estos problemas, le podríamos añadir la crisis humanitaria por la que atraviesa el país a raíz de la supuesta guerra con el narcotráfico: miles de muertes, desapariciones forzadas y violaciones a los derechos humanos.
En su lúcido mensaje, González Casanova nos advierte también sobre el peligro del endeudamiento que acecha al país. México está contrayendo deudas para financiar la militarización del país y para importar ¡maíz y petróleo! En cualquier momento podría estallar una crisis económica similar a la de Grecia o España. Ante esta situación, llama a que todas las organizaciones se unan en un frente común. “Es necesario unirse en torno a un proyecto de lucha por la soberanía nacional, por los recursos nacionales y por los derechos sociales, culturales, políticos y económicos que los gobiernos neoliberales les han ido conculcado y que pretenden seguirles arrebatando, con un partido de Estado disfrazado de varios partidos con distintos nombres y la misma política de recolonización de México.”
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En la Convención Nacional que se llevará a cabo los días 22 y 23 de septiembre en Oaxaca no se lucha contra la imposición de un producto televisivo. Los medios masivos de comunicación habían trabajado desde años atrás para fabricar la percepción social de que un candidato era el puntero y el ganador indiscutible de la contienda electoral. No, no se trata de Peña Nieto. Se lucha en contra de un sistema que produce injusticia, miseria y dolor tanto en la naturaleza como en los seres humanos. En este caso, por tanto, es significativo acordar fechas para hacer paros, huelgas generales (si las condiciones nacionales lo permiten), manifestaciones, marchas, etc... Pero el objetivo es llegar a acuerdos profundos que busquen coordinar acciones a mediano y largo plazo y que busquen coordinar a las diversas organizaciones.
En el caso de la Convención celebrada en Atenco se llegó al consenso de retomar la demanda medular del movimiento #yosoy132, es decir, la democratización de los medios de comunicación. Otro de los consensos emanados de la Convención es que las reformas neoliberales (laboral, hacendaria, energética y de seguridad social) son la punta de lanza de este sistema y, por lo tanto, hay que detenerlas. En esta coyuntura es apremiante frenar la reforma laboral. Esta reforma pretende legalizar la subcontratación, lo cual permitiría al patrón evadir sus responsabilidades y cumplir únicamente con derechos mínimos hacia los trabajadores. La figura del subcontratista es simplemente un espejismo que permite que el verdadero beneficiario del trabajo se deslinde de cualquier relación con el trabajador. Por otra parte, se afecta al fisco y al sistema de seguridad social.
La reforma laboral también posibilita la contratación por horas, suprimiendo los derechos de antigüedad y las prestaciones. Además, responsabiliza al trabajador por la lentitud de los juicios laborales. Evidentemente, la responsabilidad de la ineficiencia de los juicios recae en el Estado. Generalmente, este tipo de juicios se tardan en resolver 5 años. Sin embargo, se pretende poner un límite de un año para el pago de los salarios caídos. Esta medida incrementaría el número de despidos injustificados. Adicionalmente, la reforma suprime el reducido espacio de contratación colectiva, posibilitando al patrón elegir qué sindicato representa mejor los intereses de los trabajadores. En suma, se trata de la subordinación del Estado a los intereses empresariales.
En México es alarmante la cantidad de connacionales que han tenido que migrar porque no tienen trabajo, especialmente en el campo. La cifra de subempleados que no gozan de prestaciones ni de seguridad social también es preocupante. Aunado a estos dos fenómenos, tenemos que sumar la cifra de desempleo. Como si no fuera suficiente esta situación, ahora se cierne sobre los hombros de los trabajadores y de los jóvenes la amenaza de esta reforma, que representa un auténtico retroceso a las conquistas laborales. Tener un trabajo digno es condición para tener acceso a la alimentación, la salud, la vivienda, la recreación; en suma, un trabajo digno es condición para tener una vida digna.
Justo este tipo de demandas son las que tenemos que impulsar en la Convención. Adicionalmente, nos gustaría la llamar la importancia sobre otra propuesta enunciada por José Antonio Vital, miembro de la Alianza de los Trabajadores de la Salud y Empleados Públicos. En este contexto en el que se invoca a la ‘democratización de los sindicatos’, José Antonio hace referencia a la democratización del país la cual implica la democratización de las organizaciones sociales, los sindicatos y, en particular, las instituciones. Es necesario que los jubilados participen en la definición de sus instituciones, que los estudiantes puedan participar en las decisiones y en la forma de gobierno de las instituciones de educación superior. Por poner sólo un ejemplo, es inconcebible que la UNAM siga teniendo una forma de gobierno colonial en pleno siglo XXI…
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Estas ideas sueltas que hemos dejado en el aire nos dejan ver la complejidad de la situación nacional. Nuestra tragedia no consiste en tener unas elecciones falsas ni en tener a un presidente impuesto –como los partidos de pseudoizquierda nos quieren hacer ver. Nuestra tragedia consiste en no tomar las riendas de nuestro propio destino y en delegar la política a los mismos de siempre, en dejar que los ‘políticos’ tomen decisiones tan importantes que afectan nuestras vidas y las de las próximas generaciones. Hoy más que nunca es necesario generar propuestas, discutirlas y llegar a consensos. Hoy más que nunca es necesario construir una democracia real.
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